lunes, 1 de junio de 2015

EVALUAR POR COMPETENCIAS



                EVALUAR POR COMPETENCIAS
Formar y evaluar por competencias es una manera de percibir el carácter activo del alumno y concebir el aprendizaje más allá del aspecto teórico de contenidos. Evaluar por competencias implica desarrollar instrumentos alternativos de evaluación que salen del rango tradicional de las pruebas escritas en sus diversas modalidades y nos remiten a instrumentos más dinámicos tales como la rúbrica de evaluación, las listas de cotejo, la observación, etc., que por otro lado implican un cambio en la definición de evaluación y de sus etapas.
Concebir aspectos parcelizados del aprendizaje no permite obtener una visión clara de lo que al alumno ha logrado aprender, por ello el aprendizaje por competencias permite mirar el entorno global del alumno, una visión integradora que no podría evaluarse en todos los casos de manera cuantitativa, sino que sería necesario hacer descripciones cualitativas de la misma.
Es importante introducir a los docentes en estos tipos de evaluaciones cualitativas y descriptivas para irlas incorporando a los procesos de planeación y ejecución de las actividades en el aula. Tomar en cuenta al alumno a partir de un diagnóstico oportuno que permitan  diseñar estategias de evaluación pertinentes para las habilidades; esto significa ir más allá de los parámetros establecidos en los Planes y Programas de Estudio, sin descartar los estándares de aprendizaje y los aprendizajes esperados que se plantean, es preciso iniciar de las necesidades básicas del alumno, de acuerdo a su contexto.
Es complejo introducir al docente en estas alternativas de evaluación, cuando a pesar de todo los requerimientos oficiales siguen remitiendo a una calificación numérica; por otro lado, estas alternativas de evaluación implican necesariamente la elaboración de instrumentos más complejos y una aplicación e interpretación más dinámica que no necesariamente gusta a los docentes que tradicionalmente manejan evaluaciones estandarizadas y cuantitativas.

martes, 31 de enero de 2012

Producto 1: Reflexión de la Práctica Docente

Las clases de historia han sido consideradas tradicionalmente como la lectura de hechos que ocurrieron en el pasaso, con el fin de recordar fechas, acontecimientos y heroes.

La metodología para la enseñanza de la historia aún en nuestros días recae en la lectura de un tema o lección, algunas veces de manera comentada, para después respoder a cuestionarios sobre el tema, resueltos generalmente en equipo. Para ello, las respuestas tienen que ser prácticamente transcritas de los textos, para que tengan validez. De el estudio de cuestionarios, se desprende al mismo tiempo el examen que sobre las mismas preguntas se le aplicará al alumno.

Sin embargo con la publicación de los nuevos libros de texto a partir de la RIEB, se modificaron las maneras de trabajar esta materia y las demás que conforman el currículo de educación primaria. Ahora se preetende que el alumno se convierta en un investigador de los temas y los libros de texto se limitan a generar preguntas de reflexión o temas de investigación. A pesar de haber recibido cursos de capacitación, a los docentes les resulta sumamente difícil el utilizar esta forma de trabajo debido a que desconocen como desarrollar estos temas bajo esta forma de organización mucho más interactiva. Tienen miedo los docentes de alejarse de las maneras tradicionales de trabajar, por miedo a que el grupo se desorganice o no se obtengan los frutos deseados y todo se convierta solamente en una pérdida de tiempo. Otra limitante la constituye el hecho de que no se dispongan de los materiales suficientes para investigar u obtener información; por otro lado los alumnos no se encuentran preparados para buscar información en diferentes fuentes ya que nunca se le habían propuesto estas formas de trabajo y los niños se sienten desorientados, al igual que los padres de familia.

No se trata entonces solamente de romper el esquema tradicional de enseñar historia, sino también modificar la actitud del doente y del alumno, así como el desarrollo de nuevas habilidades en este último, que lo haga ser más crítico y reflexivo en torno al estudio de la historia.